Sergio Larrain – Agnès Sire
por Matias Rial

Cada fotografia de Larrain es un fragmento de realidad. Larrain está ahí inmerso en la acción, captando situaciones, miradas, risas, momentos, complicidades entre desconocidos. Mira desde dentro una situación pero no la modifica. Fotógrafo invisible, recupera la esencia de los orígenes de Magnum, acercándose hasta formar parte del encuadre.

Larrain observa, advierte y congela desde una observación pausada el fluir social desde una cierta distancia. Esa lejanía permite una cercanía para observar sin ser visto (al menos de manera evidente) para congelar un momento social del tiempo real.

Su transitar transmite una compenetración con el espacio en el que juega con su presencia y ausencia detrás de la cámara. Larrain está y es al mismo tiempo invisible.

En sus retratos, es crudo. Muestra suciedad, ropa andrajosa, cabellos revueltos… Se universaliza el contexto, la ciudad desaparece, son imágenes que podrían ser en cualquier lugar del mundo.

Este libro a modo de retrospectiva, es una edición magnífica. Nos ayuda a comprender a Larrain a través de más de 200 fotografías, con textos de Gonzalo Leiva Quijada, una selección de cartas, que todo buen fotógrafo debería leer, y un cuaderno.

Sergio Larraín nació en un entorno burgués en Chile, pero pronto lo abandonó. Movido por sus deseos de un mundo más justo, captando “por gusto y por rabia”, el vagabundeo errante, documentando espacios sociales marginales, fronteras culturales, por las calles de Valparaíso, Santiago o Buenos Aires.

Retrató también los rostros faltos de ilusión de las adolescentes que ejercían la prostitución durante los años sesenta en el club Los siete espejos, de Valparaíso.

En 1958, se estableció durante cuatro meses en Londres, ciudad que le decepcionó, porque fue allí donde comprendió “el alcance del poder y el dinero”. Las imágenes que tomó reflejaban la despersonalización y uniformidad de sus ciudadanos.

Tuvo un breve paso por la agencia Magnum, pero pronto intuyó que la trepidante rutina de reportero no era compatible con la reflexión estética.

A su regreso a su país natal en los años setenta, Sergio Larraín se reencontró con la misma pobreza que había retratado tiempo atrás. Fue entonces cuando decidió fijar su domicilio en la ciudad Tulahuén y cambiar la fotografía, o al menos la comercial, por la meditación y la pintura. Desconectado, casi totalmente del mundo, muere en 2012.

Detalles:

Sergio Larrain (Inglés)

391 páginas

Editorial: Xabier Barral, junio de 2013

Idioma: Español

ISBN: 978-2-36511-034-1

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